Golfo San Matías
Ballenas jorobadas en el Golfo San Matías: un avistaje poco común en Punta Bermeja
Guardas Ambientales registraron durante octubre varios ejemplares frente a la costa rionegrina. Las imágenes obtenidas se compartirán con especialistas para conocer mejor cómo usa esta especie el golfo.
El litoral marítimo de Río Negro tuvo en octubre una visita llamativa. Guardas Ambientales del Área Natural Protegida Punta Bermeja registraron ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), una especie que no suele verse en el Golfo San Matías y que sorprendió a quienes trabajan en la zona.
Cómo fueron los avistajes
Las observaciones se hicieron a comienzos y a fines del mes. Los guardas siguieron a los animales desde los miradores de la colonia de lobos marinos y desde el balcón del restaurante de La Lobería. En algunos momentos pudieron contar hasta cuatro ballenas al mismo tiempo, algunas nadando solas y otras en grupos chicos.
La mayoría avanzaba hacia el este, a más de 1.500 metros de la costa. Hubo ocasiones, sin embargo, en que se arrimaron hasta unos 200 metros de la restinga.
Viajeras de larga distancia
La aparición se explica por los enormes viajes que hacen estos cetáceos. Las jorobadas recorren miles de kilómetros: pasan los meses cálidos del verano austral alimentándose en aguas frías de latitudes altas y, en invierno, se mueven hacia regiones más templadas para reproducirse. En ese trayecto pueden cruzar distintos sectores del Mar Argentino.
Estudios realizados en la costa de Chubut ya habían mostrado que algunos individuos aprovechan zonas patagónicas para alimentarse, descansar y socializar antes de seguir viaje. Por eso, lo visto en Punta Bermeja abre una ventana para entender cómo emplean estas aguas. Por ahora no se sabe qué ruta siguieron los ejemplares avistados ni hacia dónde iban.
Una especie distinta de la ballena franca
En los golfos del norte patagónico, la ballena franca austral es la visitante estacional por excelencia. Con la jorobada, en cambio, los encuentros son mucho menos habituales y queda bastante por descubrir sobre sus desplazamientos.
Durante los avistajes, el equipo logró identificar aletas dorsales y caudales, captó saltos y registró cómo interactuaban con lobos marinos de un pelo y con aves marinas. Las fotos y los videos se compartirán con especialistas para profundizar el análisis.
El valor del trabajo en terreno
El hallazgo también destaca la tarea del cuerpo de Guardas Ambientales de Río Negro en las Áreas Naturales Protegidas. Su presencia constante en el territorio y el seguimiento de la fauna no solo cuidan los ambientes: además generan datos para reconocer especies, documentar conductas y conocer mejor los ecosistemas de la provincia. Cada registro, en este caso, aporta una pieza más para entender y conservar la riqueza natural del golfo San Matías.
Fuente: El Cordillerano.



