Viajar en casilla
Casilla rodante en familia por la Patagonia: costos, papeles y consejos de ruta
Una familia de cuatro estrenó su casilla entre Villa El Chocón y San Martín de los Andes. Cuenta cuánto gastó, qué trámites hizo y qué aprendió antes de salir a la ruta.
Llevar la casa a cuestas y parar donde el paisaje invite suena a promesa, pero antes de la postal hay decisiones concretas. Una familia patagónica con dos hijas, de 8 y 4 años, hizo este año su estreno en Villa El Chocón y despidió el año en San Martín de los Andes. De ahí salió esta guía para quien esté pensando en recorrer la región sobre ruedas.
Elegir la casilla: primero las medidas de la familia
El punto de partida fue cómo dormir y moverse cómodos, y no el modelo del catálogo. La casilla quedó de 4 metros de largo por 2 de ancho, con una cama matrimonial fija y una cucheta para las chicas. La cama inferior de la cucheta se convierte en mesa para comer los cuatro. El consejo es probar el espacio con el cuerpo: acostarse, pararse en la ducha y sentarse a la mesa con todos.
Una casilla base de esas medidas ronda hoy los 10 millones de pesos. El aire frío-calor o el termotanque a gas se suman al precio, así que conviene pedir la cotización con todo el equipamiento que de verdad se va a usar. Como el uso es todo el año, la de esta familia lleva más aislación que los modelos comunes. El equipo de aire a 220 funciona como calefacción en invierno mientras haya conexión eléctrica.
Papeles y requisitos para salir
- Licencia: para tirar una casa rodante no motorizada hace falta la clase B2, que exige al menos un año de antigüedad en la B1.
- La casilla: necesita patente propia, homologación y, como mínimo, seguro de responsabilidad civil.
- Peso: la de esta familia pesa unos 750 kilos, el límite de la categoría técnica O1. Por encima de ese valor, el acoplado debe tener freno propio.
- Velocidad: la Ley de Tránsito fija un máximo de 80 km/h con casa rodante acoplada. Conviene calcular los tiempos con ese ritmo. En los peajes se paga una categoría más.
Con una camioneta Ranger 4×4 alcanzó con la conexión eléctrica del enganche y una bocha acorde al peso. Las cadenas de seguridad y el matafuego vinieron con la casilla. Cuenta el peso cargado, no el de catálogo: solo el tanque lleno de agua suma 80 kilos. Antes de comprar, hay que revisar en el manual del vehículo cuánto puede arrastrar.
Lo que se aprende en la ruta
Los primeros kilómetros se manejan mirando más el espejo que el camino, pero después uno se acostumbra. Si es la primera vez, conviene practicar marcha atrás y estacionamiento en un lugar amplio antes de llegar al camping. Con el viento patagónico, la regla es buscar sitios resguardados de las ráfagas. La casilla de la familia no lleva rueda de auxilio, por lo que antes de un viaje largo conviene revisar las cubiertas.
Con gas a bordo, además de chequear la garrafa antes de cada salida, se recomienda un detector de monóxido de carbono, que cuesta desde unos 30.000 pesos. Para el agua, ayudan una manguera larga con adaptadores (las roscas de las canillas varían), bidones y un embudo. Las aguas negras y grises se descargan solo en los puntos habilitados, nunca en la banquina, un río o un lago.
Dónde paraban y cuánto costó
La familia se alojó en el camping Las Flores, en Villa El Chocón, y en Cabañas Río Hermoso, a pocos kilómetros de San Martín de los Andes. Ambos tienen conexión a 220. Pagaron alrededor de 60.000 pesos por noche con la casilla y los cuatro. Al reservar, vale preguntar si la parcela tiene toma eléctrica. En fechas como Año Nuevo, los campings de la cordillera se llenan, así que hay que reservar con tiempo.
El próximo paso de la familia es instalar la batería y el controlador de carga, para sumar a los paneles solares ya colocados y pasar su primera noche sin enchufe.
Para organizar el viaje: alojamientos, paseos y servicios de San Martín de los Andes en InterPatagonia.
Fuente: Diario Río Negro.



